sábado, 10 de mayo de 2008

El desenfreno como orgía

Ya es domingo, el fin de semana ha pasado a la velocidad de la luz, y estos tres días de relax, cabreos y borracheras nos han dejado experiencias lo suficientemente reseñables como para dedicarles un apartado en este blog.
Se suponía que estos días los pasaría en Madrid viendo cadáveres -sí, como lo leen-, pero al final los 38º C de fiebre de mi hermana me han impedido disfrutar de otra "maravillosa" velada en Espe City (nótese el sarcasmo). Con los planes previos completamente frustrados, no ha sido difícil encontrar un sustituto a la altura de la exposición a la que sigo deseando acudir: ¿no puedo ir a ver a los muertos? ¡Pues me comunico con ellos! Así pues, el Consejo de Sabios (Iván, Cristian y un servidor) celebró el pasado viernes una sesión de espiritismo practicando la Ouija, y motivados por el terrible recuerdo guardado por Miss Tello sobre este tablero. Por supuesto, no ocurrió nada fuera de lo común. El hipotético espíritu dio fe de su presencia a través de un ruido masturbatorio en la habitación que realmente no sabíamos de dónde provenía, un movimiento de vaso -más bien producido por Iván o por Cristian- con el que afirmo llamarse "Tesi", y una doble posesión a Iván que culminó con un ataque de tos que dejaría a la niña de El exorcista acomplejada. Una mierda, vaya, y un motivo más para empezar a desconfiar de la existencia del Más Allá.
Ya para rellenar, el viernes me pasé sobre las 23:00 h. por la verbena lasaliana y la cosa no estaba mal. Había bastante gente -a pesar de que buena parte de ella fueran viejos carcas-, niños pequeños jugando al fútbol, vegestorios bailando la conga, y precios por las nubes. Todo tal y como se esperaba, salvo por el punto de que el anunciado karaoke -una de las auténticas razones que me impulsaron a hacer acto de presencia- finalmente no se instaló. Al día siguiente tenía pensado ir al rollo ese de la espuma, pero perdí la hoja con la hora y ninguno de mis parroquianos estaba por la labor de pasarse. Ajo y agua. El caso es que por la noche se repitió lo de siempre: bocata kilométrico en el Obélix -de esos que me hacen cuestionarme el sentido de mi propia existencia-, lamentables pérdidas de dignidad producidas por la inofensiva intención de conseguir un ligue en condiciones -yo, por supuesto, no tengo que ridiculizarme de esa manera, pues las chicas vienen a mí ellas solitas-, aburrimiento absoluto en el Nasau de los Cojones, lluvia, y conversación a lo Tarantino para la vuelta, unida a una batalla encarnizada por ensalzar el mejor trabajo de Jim Carrey, el Actor Más Maravilloso del Universo. Además, al fin comprendí el significado de la canción "Cruz de navajas", de Mecano... No me pregunten porqué, es una larga y cruenta historia.
Hoy, por supuesto, es un día de mierda. No es que los anteriores hayan sido gran cosa, pero el domingo es la jornada oficial del bajón. Fíjense cómo tienen que estar las cosas para que lo más interesante que haya hecho hoy haya sido comparar el pan, renovar las canciones de mi mp4 y estar escuchando ahora "Golfa" de Extremoduro mientras les suelto cuatro gilipolleces.
Para animarme, unos cuantos apuntes gafapasta, de esos que tanto me gustan. Primero: el nuevo de Lost, "Cabin Fever", es la madre del cordero, pero ¿de verdad que no podría haber sido la re-contra-hostia definitiva? Obviamente, es superior al capítulo anterior -cosa no muy difícil, teniendo en cuenta que "Something Nice Back Home" ha sido el más flojo de la temporada-, pero los capítulos de Locke suelen dar un poquito más de sí. De todos modos, la historia ha tenido su miga: se nos desvela algún aspecto más sobre la concepción del calvo por excelencia de la televisión, en el 'flash-back' aparece la persona menos pensada (no, Anthony Cooper no), volvemos al foso de cadáveres de la Iniciativa Dharma, adivinamos alguna de las salvajadas que tendremos en la inminente 'season finale' -que, sospecho, seguirá los derroteros de la tercera temporada-, y se confirman mis teorías sobre ciertos aspectos de la cabaña de Jacob. De todos modos, no es buena señal que algún que otro bombazo se vea venir, pues "Cabin Fever", a pesar de los pesares, es casi tan previsible como "Meet Kevin Johnson", aun estando algo más embarullado. ¿De verdad era necesario mostrar el pasado de Locke en el instituto, con el discursito que nos llevan soltando desde el inicio de la serie, el "no me digas lo que no puedo ser"? Por cierto, leo en foros sobre Lost que Claire tiene que estar muerta por narices al aparecer donde menos conviene. Sin embargo, amigos, les recuerdo que Desmond tenía una visión futurista en la que la ella aparecía junto a Aaron subiendo a un helicóptero. Supongo que esto no se le habrá olvidado a nadie.
Y entre tanto, Speed Racer se ha pegado un batacazo de altura en la taquilla estadounidense. Realmente, era algo que me olía, y por una vez puedo decir, sin pasarme de listo, que el mundo no estaba preparado para algo así. Los hermanos Wachowski, tras su incomprendida -y notablísima- trilogía de Matrix, vuelven a poner patas arriba el mundo de los efectos digitales con una película a la que solo le serán reconocidas sus aportaciones años después de su estreno en cines. Tras un lustro de silencio -sin contar su colaboración en la pasable adaptación de V de Vendetta-, la pareja de directores más interesante surgida en los últimos tiempos dentro del cine espectáculo vuelve con un vertiginoso 'blockbuster' que adapta la serie manga Meteoro, con todo lujo de detalles y técnica. Por supuesto, quienes renieguen del particularísimo estilo de los realizadores y por revitalizar el cine de acción por medio de algo nunca visto deben alejarse de la sala lo antes posible. Los Wachowski no fallan, y entregar un sólido espectáculo que dejará boquiabiertos especialemnte a todos aquellos que siguieron la serie. Speed Racer es un anime rodado maravillosamente con actores reales, con todo lo bueno y malo que ello conlleva. Por un lado, tenemos la espectacularidad de unas tremendas escenas de acción extraordinariamente coreografiadas, unas carreras en ocasiones ultra-épicas que -sobre todo en el caso de la última- cortan la respiración, y alguna que otra secuencia operística, inmensa, sublimada por una estupenda banda sonora fiel a la más pura tradición asiática. Al final, una reinvención muy 'cool' de la canción del original, y un sabor de boca alucinado aunque algo desigual. Pese a aportar a su género mucho más que Iron Man al de superhéroes, la película no llega a traspasar en ningún momento las expectativas creadas ni tampoco se sitúa desorbitadamente por encima del film del Hombre de Hierro en la carrera por convertise en el 'blockbuster' del año. Muchas arritmias, algún momento de tedio, y una subtrama infantil absolutamente horrenda que corta por completo cualquier atisbo de emoción otorgan a la película un estátus de superproducción aparatosa y prefabricada que se sitúa algo por debajo de lo esperado en el regreso de los Wachowski al cine, aunque no tanto como para merecerse el fracaso taquillero que, de momento, está cosechando. Con todo, se trata de un buen entretenimiento.
Y hasta aquí todo lo digno de mención. Mañana se abre una SEMANA HISTÓRICA, no solo por las Ferias, y encima esta noche estrenan la peli nueva de El coche fantástico. ¿No es para emocionarse?

2 comentarios:

Parqueeuropeo dijo...

Pásate por mi blog a ver que te parece mi música, creo que es parecida a la tuya. Comenta mucho en mi blog, el tuyo mola, pero no entendí muy bien la historia, ya me la contarás.
Saludos, Carlos!!!!!!!!!

Joel Barish dijo...

Muchas gracias por pasarte por aquí. Comprendo que no entiendas del todo bien la historia, pues se trata de una serie de cómics que suelo enseñar a gente de mi entorno a las que, ya de por sí, le cuesta pillarlo todo a la primera. Además, tanto la serie como esta bitácora suelen incluir tonterías, chorradas y chistes malos que solo comprenderían personas que van a mi clase o, simplemente, conocen a quienes salen en las viñetas.
De todos modos, me alegro de que te haya gustado mi blog.
El tuyo parece bastante majo, me iré pasando.

¡Un saludo!