domingo, 25 de mayo de 2008

Los viejos rockeros nunca mueren

Perdón por la falta de actualizaciones de estos últimos días, pero es que desde el jueves me mantengo en estado de 'shock' tras haber visto la película del año. Teniendo en cuenta que estoy escribiendo a 27 letras por segundo, la euforia aún sigue dándome bien por culo, por lo que tendremos otro artículo de esos larguísimos y adrenalíticos, del rollo "montaña rusa".
Que le jodan a la crítica y a los nostálgicos de pacotilla: Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es, exactamente, la película que todo fan de la saga llevaba años esperando. Por supuesto, habrá quien le ponga mil y una pegas a la nueva propuesta del indestronable Steven Spielberg, pero películas perfectas no hay ni tan siquiera en la trilogía previa a esta esperadísima y completamente satisfactoria entrega.
Todo aquel que no tenga ni puta idea se quejará de que Harrison Ford salte desde un coche hasta el asiento trasero de la moto de Shia LaBeouf, mate comunistas en un abrir y cerrar de ojos y utilice su látigo con la facilidad con la que un bebé usa su sonajero. Amigos, fantasmadas así hemos visto en filmes predecesores y no conozco a nadie -especializado o no- que no tenga a cualquiera de ellos en alta estima.
Todo aquel que no acepte que los años pasan y, con ellos, las tecnologías mejoran pondrá pegas a la traca final de Indy IV. Cierto es que la no siempre fiable mano de George Lucas ha tirado mucho de FX para el resultado final, y que, de cuando en cuando, la orgía colorista y visual brindada por Spielberg y el padre de Star Wars se antoja completamente abrumadora, pero esa no es, en absoluto, una razón justificada para renegar del magnífico espectáculo operado por un director eternamente en forma. ¿No nos puso a todos los cojones de corbata el desasosegante CGI de Transformers? Menos lobos, y más cuando hablamos de un 'blockbuster' que, en comparación con la gran mayoría de superproducciones estrenadas en temporada estival, apenas hace uso de técnicas así.
Por último, todo el que crea en el vudú, en un Arca de la Alianza que retiene espíritus o en un caballero que permanece vivo desde hace siglos gracias al Santo Grial no entenderá de ningún modo que en Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal haya extraterrestres merodeando por ahí. Además de una saga de aventuras, las cuatro películas protagonizadas hasta ahora por el Hombre del Sombrero han contado con elementos fantásticos. ¿Por qué iba a ser esta menos? Los anteriores films han homenajeado a los seriales de los años treinta y cuarenta, el 'pulp', etc. La acción, ahora enmarcada en plenos años cincuenta, abarca ahora la moda de la época: el furor por los seres de otros planetas y galaxias, o incluso Tarzán -explicación que respondería a la escenita de LaBeouf avanzando entre lianas-. ¿Qué hay del rollo atómico? También por entonces estaba en pleno auge, y además la escenita del frigorífico es la madre del cordero. ¡No me digan que no merece pasar a la galería de clásicos de la saga!
Por lo demás, se trata de una excelente película de ciencia-ficción y aventuras. Sigue la estela de las anteriores entregas, recuperando agradecidamente al personaje de Marion Ravenwood, y no defrauda en lo que a entretenimiento se refiere. La planificación y coreografía de muchas escenas pondrá la carne de gallina a los más detallistas (el duelo de espadas entre LaBeouf y una excelente Blanchett)-, y la escena final dejará satisfechos a todos aquellos que deseaban un final feliz para Indy que no fuera cabalgar en medio de una puesta de Sol. Cierto es que hay algún detalle por pulir, como el insuficiente carisma de algunos personajes que daban mucho más de sí y una narración algo deslavazada -principalmente debida a la presión sufrida por Koepp a la hora de redactar el guión, sin tiempo para demasiadas reflexiones y tomando ideas "originales", por así decirlo, de otros autores que también intentaron participar en la cuarta película-, pero eso no es, en absoluto, suficiente para renegar de un 'blockbuster' que llevábamos tiempo deseando y en ningún momento ha ofrecido menos de lo prometido. Incluso un sesentón Harrison Ford da la talla recuperando su personaje emblema -con permiso de Han Solo- con una forma física estupenda que ya quisieran para sí muchos con algunos años menos. Véanla en el cine o lo lamentarán eternamente.
Cambiando de tema, el nuevo episodio de 'TDLC' tampoco estará listo para mañana, pero ¡ey! la cosa marcha bien y probablemente para el martes esté. Supongo que, al menos, les tranquilizará el hecho de que el guión está redactado y ya hay más de una página terminada. Como cuento con bastante poco tiempo, la narración ha quedado un pelín acelerada y me he visto obligado a suprimir un larguísimo flash-back inicial con el hermano Luis en Octaville, justo después de ser disparado, pero les compensaré con una de las escenas de acción más bonitas y curradas de toda la serie.
¡Putos exámenes! Así no hay quien haga nada...

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