jueves, 15 de mayo de 2008

Ferias de Mayo: Primer asalto

Ha empezado. No hay marcha atrás. La primera de las dos celebraciones anules -a nivel regional- más amadas y más denostadas dio inicio ayer con el tradicional (...mente aburrido) pregón que abrió las Ferias de San Isidro por estos pecaminosos y erotizados lugares -ilusiones, ilusiones...-. Por supuesto, el vaticinio de los intelectuales se cumplió y, tal como estaba previsto, debido a la "terrible manifestación" que ocasionó la "muerte de un colombiano", se produjo un "durísimo enfrentamiento" entre 'nanzis' y 'latin kinkis', toda una "carnicería" de la que salieron heridas más de... Bueno, dejémoslo, que luego hay catedráticos que convierten un bulo en noticia.
El caso es que no ocurrió nada realmente de interés. Salí de mi casa, me encontré con Víctor -que, con la prisa que llevaba, tenía toda la pinta de ir tarde-, y fui a recoger a Carrillo. Entre tanto, apareció el Cabezón y, como no me veía, decidí una vez más sacar a relucir mi vena interpretativa, abalanzarme sobre él con las llaves en la mano y hacerme pasar por un gitano con intención de atracarle. Tras el numerito, le pregunté si se dirigía a la Feria, a lo que me respondió afirmativamente. Acostumbrado a verle con Leandro y alguna de sus acompañantes, no pude evitar asegurarme de las personas con las que iría. Fríamente, él me dijo: "Voy contigo".
Pánico absoluto. Silencio total. Imposible. Estaba bromeando. Tenía que estar haciéndolo. Solté una sonora carcajada y, seriamente, volví a lanzarle la misma pregunta. Tras insistir más de cinco ocasiones, descubrí horrorizado que, en efecto, el Monstruo de las Galletas había quedado con David. En ese momento, bajó al fin Carrillo, quien, de primeras, pareció aceptarlo con madurez. Pareció. Luego, por supuesto, le pedimos explicaciones a David, quien aseguró que la incorporación de este nuevo compañero a nuestras filas era una "venganza" contra Carrillo, debido a algún que otro reciente desajuste.
¿Y yo? Un daño colateral, pero esto no acabará aquí... Entre tanto, llegamos a la Feria, vimos varios rostros conocidos -y Amanda parecía ir muy "contentilla"- y, como siempre, marchamos a los puestos, donde eché el ojo a un par de cosas. No, no me voy a comprar otra camiseta sin mangas, que luego las chicas se me echan encima y me toca romper demasiados corazones.
Al final, acabamos viendo a Hombres G en la Plaza de la Comarca, y lo peor de todo es que me gustó. Bastante. Bueno, en realidad lo peor fue ver a León entre el público animando el cotarro. Sobre las doce, Carrillo insistió en que nos marchásemos puesto que, al día siguiente, tenía que madrugar. Mandamos al Cabezón a tomar por culo y, en el portal de nuestro "buyuelístico" compañero, los tres tontos de siempre reflexionamos sobre la insoportable levedad del ser, los 'happy days' que están por venir y, en resumen, lo triste que es todo.
Putas Ferias. Lo único bueno son los fuegos artificiales.

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