sábado, 7 de junio de 2008

El pueblo protesta: La guerra vuelve al Aula 2

¡Adiós a la tregua! La profesora más embarazada y polifacética de La Salle volvió a desatar la ira de su alumnado en la última sesión de Tortura... ¡perdón!... Cultura Clásica, tras suspender al 99% de la población de su clase, con la única -y honrosa- excepción de Jesús, uno de los mismísimos cabecillas del grupo Goblins, ni más ni menos.
¿Carnicería justificada o carente de fundamento? A falta de la opinión de alguno de nuestros teóricos habituales, Ana María esta vez optó por ceñirse de la manera más estricta y conservadora de puntuar. Así pues, alguno de los ilustres miembros de la clase de 4º ESO ha llegado a ver cómo recibía el suspenso con notas como 4'6 o 4'7. ¿Qué opina el autor -que logró un meritorio 4, exactamente cuatro puntos por encima de su nota anterior- de todo este follón?
La primera y más clara conclusión que se puede sacar es que los resúmenes (o trabajos, como quieran) sobre películas visionadas no tienen valor alguno sobre la nota final. Da lo mismo copiar dos hojas que ninguna. El esfuerzo es completamente en vano. Mención aparte para los llamados "minipuntos", arma de doble filo al que, hasta la fecha, poco provecho se le ha podido sacar.
Tampoco nadie ha tenido ocasión de ver su examen. Cuando estos no se reparten, el/la profesor/a suele dar la oportunidad de que los interesados puedan echarle un ojo. Esta vez no. Y, sin decir nada, se me antoja terriblemente sospechoso.
Ana María ha justificado su injustificable decisión de aprobar exactamente a partir del cinco en el examen -repito: olvidando el resto de trabajos realizados durante la evaluación- escudándose en "el curso que le hemos dado". Que utilice dicha táctica -que, de todos modos, ya huele- con Iván o conmigo me sigue pareciendo igual de discriminatoria, pero a mí estas cosas me dan igual: el caso es que no me creo, ni aunque delante me pongan datos científicos, que gente como Jorge o Vicente haya dado mal curso a nadie.
En fin, que el martes llega el segundo asalto con la recuperación, bajo la amenaza de que ahora apruebe sólo a partir del 7. Sobre este examen, poca cosa más se puede decir, pero resulta completamente difícil no sacar de él diversas teorías -no voy a realizar otra serie a partir de estos hechos, pero la idea es horrorosamente tentadora-, como que, por ejemplo, las notas sean ficticias y los exámenes se hayan perdido, lo que explicaría que no quisiera enseñarlos.
Ahora queda también que aparezcan las notas definitivas de la segunda evaluación, donde, seguro, también habrá polémica. Ya veremos los ecos de todo este asunto, pero el mayor error que pueden comenter aquellos que han suspendido -¡ojo! Que han suspendido con nota, no con un 0, como el huevazos de Cristian- es callarse tan solo por estar bajo la amenaza de ser enviado a Septiembre.
Haciendo uso de algún conocimiento adquirido en asignaturas que sí se pueden aprobar con algo de esfuerzo y para las cuales sí cuentan los trabajos -de hecho, incluso más que los exámenes-, cerraré el artículo con la misma frase que, en su día, utilizaron Karl Marx y Fiedrich Engels para su Manifiesto Comunista: "¡Proletarios del mundo, uníos!".

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