miércoles, 11 de junio de 2008

El fin se acerca

Tengo a bastante personas tirándome de los cojones, con la misma presión de todos los días sobre la salida del nuevo cómic y, aunque estaba previsto que apareciese hoy, de nuevo se me ha ido la mano y el asunto me está quedando un pelín largo. Hoy, de hecho, he llevado a clase las diez páginas que llevaba dibujadas para terminarlo, e incluso he permitido que dos privilegiadas seleccionadas al azar -Sara e Irene- vean en exclusiva la primera hoja, con consideraciones positivas hacia ella. Así que, de momento, los previos convencen, y el final, todavía en proceso de elaboración, aparecerá el próximo viernes, a lo bestia. Vamos a estar apretaditos porque no es un día de clase habitual y las horas no son las mismas. El episodio estará disponible desde primera hora sólo para 4ºA -lo siento, tengo que otorgarle cierta prioridad-, y, cuando ya lo hayan visto el número de personas convenientes, será traspasado a 4ºB, donde ya se lo podrán meter por el culo y dejarme en paz para siempre. ¡Joder!
No me apetece andar con fotocopias, por lo que, ya de entrada, les avanzo que la portada es una jeringuilla ensangrentada. El eslogan está dividido en varias frases, quedando resaltado que el capítulo será un "bombazo". El título ya lo saben, "Teoría del Caos. Parte II". Vuelven a salir los personajes principales (vivos) de la serie, incluyendo a Flori o a León, y también estará metido con calzador, sin tener absolutamente nada que ver con la trama, el accidente de Medina con la moto. ¿Innecesario? Mucho, pero no me podía ir de La Salle sin dibujar lo que ocurrió de verdad en el mítico trompazo que dejó a nuestro héroe, Medimán, sin medio dedo.
No hay mucho más que decir. Mañana, para abrir boca, puede que me dé por publicar el análisis del episodio anterior o, por contra, prefiera hablar de las chorraditas que hayamos hecho en el Parque de los Cojones... perdón... de Atracciones. Chiste gratuito y malo.
Y cuidado, que el viernes llega la graduación. A lo largo del fin de semana, haremos un repaso a la ceremonia de imposición de insignias más esperada, como si de los Oscar se tratase, con los mejor vestidos, los menos agraciados, y... Bueno, solo aviso que, como alguien pierda la compostura, se caiga o se pille la borrachera del siglo, mi cámara digital va a estar haciéndome compañía, y vamos a colgar una galería d efotos flipante en los días posteriores. Prometo las siguientes exclusivas: Patricia sin cinta, Emilio bebiendo una Guiness, Iván con traje y Cristian travestido. La última todavía está en proceso de negociación. Probaremos a ofrecerle lacasitos.

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