El partido queda suspendido por culpa de la lluvia. Parece ser que los clamores al cielo de Leo no han sido escuchados y, a lo largo de la semana, disfrutaremos de un amplio surtido de precipitaciones: desde el más ligero chispeo hasta la tormenta más acojonante, pasando por los garzos que suelta Portillo al hablar. Todo es muy sospechoso, para qué vamos a engañarnos, pues hace no muchos días, nuestro profesor de Matemáticas favorito -más que nada, porque no hay otro profesor de Matemáticas- ya puso trabas a posponer la esperadísima excursión al jueves. El motivo: tenía que llevar a sus hijas a Música. ¿Sacrificaría Leo el futuro académico de las tres personitas que llevan sus genes a cambio de ver un puñado de buitres?
Irónicamente, hace un tiempo el autor de este blog pudo saber que Leo estuvo luchando -y, de hecho, sigue haciéndolo- por eliminar de su camino al rival más directo al que se enfrenta. No, no es 4ºA, sino la clase de Música, porción de tiempo (de unos 55 minutos aproximadamente) en la que un grupo de alumnos conversa alegremente sobre temas cotidianos con la profesora como voz cantante. ¿Lo pillan? ¡La voz cantante!
A pesar de tratarse de la única clase impartida que no incita al suicidio -en cierto modo, incluso podríamos entenderla como una prolongación del recreo-, Leo consideró más necesario que sus alumnos estudiasen Biología o cualquier otra asignatura encuadrada en el bloque científico, a que estos aprendiesen a tocar cuatro putas notas con la flauta. Así pues, solicitó que el polémico Aula de Música fuese utilizado para actividades más necesarias. ¡Al amigo no le caben las probetas en el laboratorio! Pese a no haberlo reconocido públicamente, Leo ha contado en su particular cruzada pro-matemática con inusuales aliados, como Urbano, quien tampoco cree necesaria la asignatura; al menos, no en cuarto.
Durante su reinado, el hermano Luis rechazó sin concesiones las solicitudes de ambos profesores amparándose en que el espacio exclusivo en el que se imparte la clase era, a su gusto, el aula más bonito. Sin embargo, tras su misteriosa desaparición el pasado verano y la toma de mando de Octavio, el debate se reaviva. ¿Optará el nuevo director por la solución más drástica o seguirá la senda de su predecesor?
Este no es el único interrogante que despierta el asunto, pues esto da paso a una segunda gran teoría conspirativa: ¿y si, en realidad, Leo pretendiese crear un ejército de científicos, de físicos licenciados, de matemáticos que siguiesen sus pasos? Cuatro son las personas que comenzaron el pasado curso estudiando en una clase que no les correspondía. Solo uno logró escapar de las garras de la numérica. Con Música apeada de las asignaturas principales, Leo encontraría todo un aluvión de alumnos que acudirían a su muy amena clase de Biología. Su sueño ahora es factible, pues el mayor escollo ya no está. ¿La sombra del asesino del hermano Luis corresponderá en realidad a Leo? ¿Hemos culpado a Octavio precipitadamente?
Además, hoy hemos podido conocer que Leo tiene -redoble de tambores-: ¡39 años! ¡Toma jabón pa' que laves! Esto significa que, hasta hace poco, Leo hacía botellón, tiraba petardos en las fiestas de su pueblo, se beneficiaba suculentas mozas y hacía chuletas en sus exámenes de Ingeniería Astronómica. Teniendo en cuenta que Octavio, a diferencia del hermano Luis, no tiene calva, sino entradas, bien podría tener también los mismos años que Leo. ¿Que implicaría eso? Que hubiesen hecho juntos la mili y, por ende, años después se hubiesen compinchado para ejecutar la Operación Reclutamiento de Cerebros.
Según la estadística, cuando un matemático, numerólogo o científico se une a un tipo con poder "político", por llamarlo de algún modo, dicho tándem logra dominar el mundo. Como el autor nunca falla en sus predicciones, el Blog Oficial de 'Teoría de la Conspiración' se rinde, desde hoy, a la soberanía de Leo. ¡Ave Leo!


No hay comentarios:
Publicar un comentario