Una de las cosas que aseguré al iniciar el blog fue que, algún día, cuando me hiciese con los cómics que Ana María me robó -aunque sea a punta de pistola-, colgaría Teoría de la Conspiración completa en Internet, del primer al último capítulo.
Hoy ha comenzado la 'season finale' de la tercera y última temporada, y para darle un toque de gran estreno, de superproducción, he estado intentando muy chapuceramente colgar el último episodio, y, hasta cierto punto, me ha dejado hacerlo, aunque haya tenido que dividirlo en tres partes distintas. Lo gracioso del tema es que las imágenes salen tan, tan, tan pequeñas que incluso cuesta diferenciar si lo que sale dentro de las viñetas es un dibujo mío o una gota de aceíte del bocata que merendé sobre el cómic poco tiempo antes. Lo normal sería que, pinchando en ellas, la imagen saliese ampliada y se pudiese leer a escala real, pero no hay manera. Bendita puta mierda.
Por tanto, no me vengan luego diciendo que nunca cumplo lo que prometo, pues para una vez que me pongo a intentarlo, las máquinas se me rebelan. Al final, Morfeo va a tener razón y en realidad, no vivimos más que un sueño... o, mejor dicho, una pesadilla.
El análisis, ¿para cuándo? Buena pregunta. Mañana, si no me pesan las pelotas tras la marcha de senderismo que nos ha preparado nuestro profesor del Opus Dei, José Javier, igual me animo y hago el análisis punto por punto del jodido capítulo. Mientras tanto, los desgraciaditos que no han podido leer el episodio (suele pasar con los largos), tendrán que aguardar hasta el próximo lunes. De momento, un avance de lo que ha dicho la crítica: en palabras de Vicente, "¡Es la puta polla!". Mientras tanto, la mísmisima Amanda (sí, ESA Amanda) ha comentado que el último capítulo "está muy chulo". ¡Unanimidad, al fin!
Por otro lado, hace unos días prometí dos especiales en torno a Camilo, debido a su fallecimiento en Teoría de la Conspiración, y, por tanto, en la realidad. Bien, como ya saben, lo bueno tarda, por lo quizás deban aguardar un poco antes de leerlo. Por una parte, tengo una jugosa exclusiva que les pondrá a ustedes, amigos míos, los cojones de corbata; mientras que por otra, estimados hijos de vuestra santa madre, estoy elaborando una misa de réquiem que reutilizará los deshechados versos a Camilo elaborados para el concurso de poesía. Por supuesto, la persona que impidió que estos versos apareciesen fue la de siempre, Ana María.
Cerrando, como mañana tenemos -tal y como he avanzado- la excursión de los cojones, y el viernes una estrambótica visita a Monfragüe con el objetivo de observar buitres -algo completamente innecesario, pues en nuestra clase tenemos muchos más que en todo el monte-, no les extrañe ver una crónica ridícula y descalificadora en torno al par de pringados que nos acompañan. ¡Salud, compañeros!


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