lunes, 31 de marzo de 2008

Sobran las presentaciones

Desde Junio del pasado año, ya conocen ustedes, mis mortales lectores, la existencia de esa voluminosa y -aunque parezca una contraposición de ideas- despretensionada serie de cómics que recibe por nombre Teoría de la Conspiración. A pesar del descriptivo título con el que inicio este 'post' de bienvenida, sería un maleducado si no me diese a conocer.
En efecto, soy un maleducado, así que, para preservar mi identidad secreta y evitar que esos agentes del FBI que me llevan persiguiendo tres años me den caza de una vez por todas, desde este momento nos referiremos a mí con el 'nick' de Joel Barish, el protagonista de una peli cojonuda (mención honorífica a quien indique de qué película hablo).
Supongo que, tras esta parrafada, lo interesante sería comentar como empezó todo: bien, aunque en el episodio piloto de la serie -y único de la primera temporada- se explica con todo lujo de detalles y exageraciones, mis teorías conspiratorías comenzaron cuando encontré una cucharacha del tamaño de los cojones de un camello rondando por mi taquilla. Obviamente, tal especímen solo podría haber surgido del subsuelo, del cual, por eliminación, el director del colegio, el hermano Luis, estaba extrayendo petróleo de un pozo secreto. Mis sospechas se incrementaron cuando el director comenzó a venir día tras día vestido de negro, sin afeitarse (¿falta de tiempo?) y de muy mala hostia, probablemente afectado por el terrible hedor del petróleo crudo. Definitivamente, todo acabó por confirmarse cuando, en el Aula 7, en el cual se imparte Religión y, ocasionalmente, Ética (precisamente, por el hermano Luis), apareció un agujero de unos 10 cm de diámetro, suficientes para, quizá, hacer uso de cables que ejercerían de conductores para/con el material traficado.
Finalmente, hice el cómic. En un principio, iban a ser tres volúmenes largos, como demuestra el primero de ellos, que abarca toda la temporada inicial y, finalmente, ha sido replanteado por el autor como episodio piloto, dado su carácter de introducción. No obstante, las ideas, los sucesos, todo se multiplicaba, convirtiendo en humanamente imposible el tratar de condensar tanta información en tan solo dos tomos más. Así fue como, no sin ciertos problemas, Teoría de la Conspiración se convirtió en una serie semanal, con una segunda temporada concluída que cuenta con 7 episodios, y una tercera en curso, cuyo último episodio (¡de momento!), el octavo, ha sido publicado hoy.
La intriga aumenta, las muertes también, a falta de cuatro episodios, cuatro jodidos episodios para llegar al final definitivo de la serie.
El blog oficial de Teoría de la Conspiración ofrecerá suculentos avances exclusivos de estos nuevos episodios, mostrará la cara oculta de su autor, los lugares de donde plagia ideas (o, como se dice ahora, los lugares de los que "se influencia"), secretos de la serie que han pasado completamente desapercibidos, retrospectivas insospechadas, paridas varias, debates sobre si el escritor de la serie lo tiene todo tan fríamente planeado como parece o en realidad se le ocurre sobre la marcha, ¡y mucho más!
Venga, si tiene éxito saco el blog de Abelardo.

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